viernes, febrero 06, 2009

Al fin viernes


Qué alegría!!!
Cómo ansié que llegara el último día laboral de la semana. Me parece que necesito las vacaciones con ur-gen-cia.
Felizmente ya falta poquito para tomarnoslas así que voy contando los días uno por uno. Ya empecé a pensar en cosas tan bobas como llevamos bronceador desde aquí o compramos allá... jajaja y, por supuesto, la estrella de mis pensamientos: qué zapatos me voy a comprar?... Es que soy del las personas que si tuviesen mucho dinero, espacio, tiempo y ocasiones para usarlos, compraría todos los que cupiecen en una maleta… Lo confieso, me en-can-tan.
Qué emoción!, Ya quiero que lleguen!

Ok, las semanas previas, en la oficina, tendré más trabajo de lo habitual ya que tengo que dejar todo lo más “aceitado” posible para que no se sienta mucho mi ausencia (no porque yo sea imprescindible; sino porque las funciones de cada uno están tan maximizadas, que no hay quien tenga tiempo suficiente para hacer lo mío además de lo suyo), pero la verdad es que la recompensa es tan rica, que qué me importa tener que estresarme un poquito los días previos..
A propósito del trabajo y del por qué creo que las vacaciones me van a venir de maravilla; resulta que esta semana me pasó algo que nunca me había sucedido antes. El martes y el jueves me desperté pensando que era sábado… O sea, que te pase una vez, es común, pero dos veces la misma semana? y encima un martes!!..jaja es como mucho. Como si mi reloj biológico anduviese medio ilógico, no?. Pues qué mejor que las vacaciones para corregirlo!.

Bueno saludo y me voy a averiguar por la renovación de uno de mis documentos peruanos, uno de los trámites que quiero hacer antes de irnos de vacaciones.
Buen finde!


miércoles, febrero 04, 2009

Tramitando


Vieron que ser adulto (emancipado; porque los otros digamos que están en etapa experimental todavía :-) tiene sus cosas excelentes y algunas otras horribles?.

Bueno, he aquí el cuento sobre una de las cosas que menos me gusta del ser adulta: los trámites.


Por épocas me parece que la vida es toda un trámite.

Me pregunto cuánto tiempo dedicamos a hacer trámites bancarios, a pagar servicios, pagar impuestos, reclamar por cosas que nos llegan en la tarjeta y que no copramos? A reclamar algún impuesto extra o bonificación de menos, renovar documentos vencidos, sacar documentos nuevos que de golpe se convierten en obligatorios y sin ellos resulta que ya no se puede vivir…, cambiar la titularidad de algún bien, gestionar documentos académicos, darse de baja de algún servicio (está claro que la contratación es la parte simplificada y la baja la recontracomplicada), inscribirse en algún curso, etc,etc.?... ah! y ni que decir los que tienen hijos, se les multiplica la cosa.

La lista de trámites to do puede ser interminable y está claro que si uno quiere evitarse más de un infarto, nuestra paciencia también deberá serlo.

Para ello nos vamos entrenando en la vida. Primero empiezas con los documentos al cumplir la mayoría de edad, luego con las inscripciones a la universidad o instituto y así poquito a poquito te vas capacitando para lo que verdaderamente te espera el día en que te conviertas en adulto: decenas y decenas de trámites, cientos de papeles, fotografías tamaño carnet, tamaño pasaporte, fotocopias de todo, hasta la huella del piecesito que tenías al nacer… miles de papeles que iras acumulando, en el mejor de los casos, organizadamente por si algún día llegas a necesitarlos… no vaya a ser que se cumpla la Ley de Murphy y justo cuando uno tires uno, resulta que ese y sólo ese era el indispensable para seguir con tal o cual trámite… plop!


Qué se le hace…? Poner buena cara, armarse de paciencia, organizarse y sonreir.
Mentalizarse y vislumbrar el momento en que chochos de la vida, tachemos “ese” trámite de nuestra listita de pendientes.
yes!

Suerte para quienes se sientan identificados con este relato y deséennos lo mismo porque por estos días tenemos mil trámites por hacer!!! ☺


Hasta pronto!


viernes, enero 30, 2009

Bronceado plaZero

Aquí el sol y el bronceado es algo que muchos se toman muy en serio.
A principios de septiembre, aunque la temperatura no supere los 15ºC, es común ver a los más fanáticos, tirados en el pasto o las bancas de las plazas, tomando sol.
Ya más entrado el calorsito, aquellos que no pueden escaparse un fin de semana entero hacia las costas bonaerenses (a unos 350km las más cercanas y pasables) se arman del kit “plaZero” y se comportan en las plazas, tal cual lo harían en una playa.
En el centro de la ciudad, se pueden ver incluso oficinistas hombres que en su hora de almuerzo se sacan la camisa y se recuestan sobre el saco, recontra fanáticos.

Justamente, una de las cosas que me resultaron llamativas cuando vine a vivir a Buenos Aires fue esa especie de enamoramiento cuasi obsesivo que tienen varios porteños con el sol (otra fue la cantidad de fumadores que había).
Recuerdo que llegamos un cinco de febrero (pleno verano con temperaturas de 30ºC en promedio) y grande fue nuestra sorpresa cuando pasamos por la Av. Del Libertador y vimos gente de todas las edades, tomando sol en los parques aledaños.

Mi hermano, que en esa época era un puber, iba a los cabezasos limpios como esos tajadores/sacapuntas articulados de antes.. jaja. No podía creer lo que veían sus ojos: chicas lindas en bikini tiradas en un parque tomando sol!!. El paraiso ☺

En Perú jamás habíamos visto algo así. Allá el sol se tomaba en la playa, en la piscina o a lo sumo en el jardín de tu casa, punto. No sé si sigue siendo así, pero en su momento, eso de encontrar gente en ropa de baño, con bronceador, sillitas reclinables, toallón, equipo “matero” y demás implementos playeros sobre el pasto de las plazas, era para nosotros un paisaje casi surrealista al que, yo que fuí la única de la familia que se quedó a vivir aquí, he intentado acostumbrarme pero sin éxito.
No sé, me da un poco de vergüenza y otro pocotón de incomodidad. Eso de achicharrarte por horas y no poder refrescarte en el momento que quieras, no es para mí. Lo he intentado algunas veces, pero la verdad que me convierto en una aguafiestas porque no pasa mucho rato y ya quiero irme.
Y ni qué decir del hecho de agarrar color… para qué quiero más, por favor!! jojo

Besos!

miércoles, enero 28, 2009

Perfecto

Les pasa a veces que se despiertan con un pensamiento instalado en la mente?. No me refiero al recuerdo del sueño que tuvieron mientras dormían, tampoco a algo que deben hacer ese día, sino a algo que aparece de la nada, de pronto; sin que uno sepa por qué o para qué se le vino eso a la mente.
Bueno, a mi me pasa a veces como esta mañana que me desperté pensando en cuánto más tranquil@ podría vivir un@ si fuese menos perfeccionista en algunas áreas de la vida.

Hoy me tocó viajar sola en el auto, así que camino al trabajo seguí reflexionando un poco al respecto. Ya saben… pensando un poco en los pros y contras de ser así.
Me preguntaba si se es así y punto o si se se puede ser perfeccionista selectivo, digamos sólo en algunas situaciones y en otras no (me inclino por la segunda). Todas mis respuestas fueron subjetivas, claro. Quién podría ser objetivo con las cosas que tienen que ver consigo mismo? ☺

Bien pues, en el transcurso de la mañana cuando tuve un ratito libre en el trabajo, abrí la ventana (hice doble click en el navegador de internet) y leí un poco de aquí y de allá. De las primeras cosas que ví me quedó esta como para darle forma a ese pensamiento:

“Los perfeccionistas tienen tendencia a ser especialmente sensibles a las exigencias, reales o imaginarias, que se les hace o se hacen ellos mismos.
A veces convierten sus propios deseos en deberes. Desde el momento en que se es un perfeccionista exigente, el "quiero" se convierte en "debo", el deseo es reemplazado por la obligación. Si la persona se siente bajo una intensa presión (tanto interna como externa) de actuar e intenta motivarse con "debería" o "tendría que", se cree obligada a llevar a cabo cualquier actividad y además finalizarla. Aún cuando sea una tarea que inicialmente pueda producir placer, el pensar que debe llevarla a cabo la transforma en obligación y eso elimina la opción de todo individuo a elegir libremente. Esto provoca al perfeccionista la sensación de tener una carga encima que puede producir tensión, sentimientos de culpabilidad, resentimiento y numerosos problemas más".

Estoy segura de que todos nos identificamos un poco con esta descripción. No digo que todo el tiempo y en todos los ámbitos, pero con seguridad en algunas cosas nos manejamos regidos por esa vocecita interna que nos dice que todavía podemos dar más… Y tengo más preguntas sobre lo mismo: qué delgadita es la línea que divide las cosas que debemos hacer de aquellas que creemos que debemos hacer, no?. Y por otro lado, es lo mismo ser exigente que perfeccionista?

Bueno.… no soy adepta a los extremos (como para definir si es bueno o malo ser perfeccionista) así que, en el momento en que me aburrí de filosofar sobre esto, recurrí al simple y popularmente sabio refrán que dice que “esta bien culantro/cilantro, pero no tanto”. Ustedes qué creen?

Hasta pronto!


PD: sorry por la derivada y para quienes no me conocen, aclaro que no consumo sustancias alucinógenas o parecidos... Soy así nomás. Qué le hago?...no soy perfecta.. ;-)